¿Qué significa la naturaleza para los diferentes habitantes de la Ciudad? Luego de intensos años de trabajo de campo, la antropóloga María Caram reconstruye en Las trampas de la naturaleza (Fondo de Cultura Económica) la forma en que el medio ambiente y la naturaleza ocultan hoy la segregación en la Ciudad de Buenos Aires. Aquí, un análisis de la vida en los barrios cerrados y su universo de desigualdad hacia los más vulnerables.
Uno podría aducir que en el barrio privado existe una ausencia de sorpresa, expresada tanto en decisiones éticas –el deliberado autoencapsulamiento que impide el encuentro con los sin techo o cartoneros– como en decisiones estéticas: la homogeneidad estructural de las fachadas. El azar, sin embargo, podría cruzar nuestro destino con, por ejemplo, una liebre. ¿Pero es la liebre u otro animal salvaje la única sorpresa posible en la inercia nocturna (o el predecible movimiento diurno) del barrio cerrado? Ciertamente no lo es. Entre bambalinas trasciende el desasosiego de los vecinos frente a los inadmisibles atropellos de adolescentes del propio barrio, en particular hurtos. Se trata de un mensaje en cuya traducción no se ahonda, como tampoco se denuncia frente a las autoridades policiales, sino que se resuelve dentro de las instancias disciplinarias internas del barrio.